Quien quiere las come, quien no, las deja

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Sabor a legumbres

Las legumbres hervidas, golpeadas
a fuego en las cazuelas, espesaron
una parte del agua, retuvieron
otra parte consigo.

Después que estáis sentados a la mesa
los míos de la sangre -cinco- pienso
que es posible que coman en el mundo
muchas gentes, hoy, esto.

Ahora que tenemos sobre la lengua la misma pasta de la tierra,
puedo olvidar mi corazón y resistir las cucharas.

Yo siento
en el silencio machacado
algo maravilloso:
cinco seres humanos
comprender la vida a través del mismo sabor.

De Blues castellano, Antonio Gamoneda

Vocación

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En las ciudades hace calor porque el otoño no quiere entrar en ellas, porque en ellas no quedan árboles. Sólo pierden hojas los periódicos, que tienen pocas que valgan, es más, las que valen son las desaparecidas, las que cubren a los mendigos como mantas o losas, las que las amas de casa utilizan para limpiar los cristales o evitar que el suelo se llene de aceite, las que los niños se lanzan hechas bolas. Esas son las verdaderas noticias, la del sintecho, sinvoz, la de las ventanas sucias y las manos maltrechas que las limpian sin voz, la del agricultur aceitoso bajo el sol y sin dinero, la de los niños que juegan sin juguetes, ambos sin voz. El otoño no entra en las ciudades igual que el periodista no entra en las vidas que no hablan. El otoño sólo comprende la copa, no la raíz escondida.

Esperanza

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El egoismo en el ser humano existe, crece en él ya en el útero, al igual que los pies o los ojos. Sin embargo extraños ejemplares nacen y te sorprenden. Estos días he descubierto el fósforo astillado, de Juan Andrés García Román, he conocido la buena música y la presencia entrañable de Miguel Ángel Bueno, y disfrutado del directo de "el desván del duende", divertido y poético. La esperanza aparece gracias al arte, a la generosidad de los artistas, que no dan dinero (una lástima) pero sí vida.