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De César Vallejo

. 20 junio 2008
2 Cotilleos

Hoy me gusta la vida mucho menos,
pero siempre me gusta vivir: ya lo decía.
Casi toqué la parte de mi todo y me contuve
con un tiro en la lengua detrás de mi palabra.

Hoy me palpo el mentón en retirada
y en estos momentáneos pantalones yo me digo:
¡Tánta vida y jamás!
¡Tántos años y siempre mis semanas!...
Mis padres enterrados con su piedra
y su triste estirón que no ha acabado;
de cuerpo entero hermanos, mis hermanos,
y, en fin, mi ser parado y en chaleco.

Me gusta la vida enormemente
pero, desde luego,
con mi muerte querida y mi café
y viendo los castaños frondosos de París
y diciendo:
Es un ojo éste, aquél; una frente ésta, aquélla... Y repitiendo:
¡Tánta vida y jamás me falla la tonada!
¡Tántos años y siempre, siempre, siempre!

Dije chaleco, dije
todo, parte, ansia, dije casi, por no llorar.
Que es verdad que sufrí en aquel hospital que queda al lado
y está bien y está mal haber mirado
de abajo para arriba mi organismo.

Me gustará vivir siempre, así fuese de barriga,
porque, como iba diciendo y lo repito,
¡tánta vida y jamás! ¡Y tántos años,
y siempre, mucho siempre, siempre, siempre!


Aquí con voz: http://www.palabravirtual.com/bio.php?ir=ver_voz.php&wid=969

Sánchez Dragó por Muchachada

. 07 junio 2008
0 Cotilleos

José Sebastián Tallon

. 04 junio 2008
0 Cotilleos

Hoy me ha llegado por sms este poema (de parte de mi novia, única y maravillosa siempre) y me ha fascinado.Aquí os dejo esta joya de la poesía infantil argentina:


Nadie sabe donde vive.
Nadie en la casa lo vio.
Pero todos escuchamos
al sapito: glo...glo...glo...

¿Vivirá en la chimenea?
¿Dónde diablo se escondió?
¿Dónde canta cuando llueve,
el sapito Glo-glo-glo?

¿Vive acaso en la azotea?
¿Se ha metido en un rincón?
¿Está bajo de la cama?
¿Vive oculto en una flor?

Nadie sabe dónde vive.
Nadie en la casa lo vio.
Pero todos escuchamos
cuando llueve: glo...glo...glo...

José Sebastián Tallon

Soneto entre exámenes

. 28 mayo 2008
0 Cotilleos

Me recuerdas a un maniquí de noche,
a la hora en que las tiendas han cerrado
y la calle Sevilla sin pesados
calla su grito inútil de derroche.


No es por tus pies helados casi ausentes
que en invierno me dan tanto coraje,
tampoco por tu tez sin maquillaje,
protesta contra el macho prepotente.


Me recuerdas a un maniquí escondido
tras la dureza del escaparate,
ya que cómo él tu cuerpo es diluído


en el gran cielo que no toco y observo.
Con el día regresa el disparate,
y entro sin dependientas en tu verbo.


Francisco José Najarro Lanchazo