Madrid es una ciudad de más de un millón

Madrid es una comunidad de más de un millón de cadáveres, o futuros cadáveres si la sanidad pública sigue a este buen ritmo. Si alguna vez se sienten con ganas de pasear y meditar, es decir, pasear sin mirar más allá de uno mismo, sin contemplar el paisaje que caduca a su alrededor: vengan a Fuenlabrada, ciudad donde la belleza se pierde en una escalera que resbala agua (la fuente de las escaleras la llaman). Bien, pues si de alguna manera llegan a Fuenlabrada procuren no enfermar: esta ciudad de 200.000 habitantes calavéricos tiene un magnífico servicio de Urgencias en su Hospital, cuyo problema se encuentra en el techo, sí, un techo que se ha caído ya varias veces simulando el Apocalipsis, y es que la Comunidad de Madrid invierte mucho en construcción, "todo en obras" regurgita la gente. Aunque también les queda la posibilidad de coger cita con un médico que no conocerán, pero que como todos llevará un retraso de médico. Ayer me tocó a mí ir al Centro de Salud, creía que me encontraría con mi médico (este es mi segundo año en Fuenlabrada), esa mujer rubia que tan bien me cae, María Lourdes, ay María Lourdes dónde estarás. Sin embargo estaba otra, eso sí, también rubia, pero más aspera. Tenía cita a las 10:50, no me antendió hasta las 12:40, mientras tanto releí "Los Hijos de los Hijos de la Ira" y "El Río de Agua", y no se confundan, no los considero libros de sala de espera (por si "Leovigildo" leo esto). Cuando conseguí entrar, Purificación (vaya nombre) me indicó los movimientos que tenía que hacer para que ella, tan especialista, perdón, especialita, setenciara diagnóstico. Me mandó un antibiótico y ahí quedó la cosa. Ya se lo digo yo, de haber tenido la garaganta llena de carcomas no habría sobrevivido las casi 2 horas de espera. Saludos.