No me lo tengan en cuenta

Escribir sobre el amor es algo que no me gusta, me resulta más fácil hablar sobre el parecido físico que tengo con mi padre, cejas pobladas y mirada perdida (no desviada). Y cuando digo amor me refiero a eso que siente un ser humano por otro ser humano, nunca a lazos familiares de amor preestablecido y postizo, aunque auténtico(soy consciente de lo que he puesto). No me gusta escribir sobre el amor pero tengo que hacerlo. He conocido a una chica que no se maquilla y me he enamorado. Una cara virgen, con sus pestañas intactas y sus ojeras escépticas, con labios del color de los labios y mofletes impermeables. Sus besos son finos sin llegar a la tirantez del botox, y saben a kebab de ternera y a pan tostado. Lo que más me enamora, y cuando escribo me enamora quiero decir que me enamora, es el olor de su pelo y no el del champú de tantas otras. Me parezco mucho a mi padre, los dos somos bajos y propensos a la pérdida de cabello, tenemos la misma nariz y la misma diminuta boca, repleta de una lengua que tiene sobrepeso. Mi padre también se enamoró de una mujer que no se maquillaba, y es que la pobre no tenía dinero apenas. Quiero a mi padre y quiero a mi musa. También quiero dinero.