Para Almudena

Creo que conozco tu miedo a las habitaciones de los chicos. Lo descubrí un día en el cuarto de baño dedicado a las mujeres. Yo había entrado para preguntarle el nombre a una chica que no conocía, y a la cual,sin embargo, me veía obligado a besar. Entré de rodillas, como el creyente que reza porque está en sitio sagrado, y pegué la mejilla izquierda, derecha, izquierda al suelo, con los ojos hacia arriba intentando ver unas bragas o un tanga que fuesen a juego con la cara de mi nuevo amor. En la segunda puerta estabas tú, sin vagina, barbie de carne y hueso y sin depilar. Creo que conozco tu miedo a las habitaciones de los chicos, y tu afición al francés de calle, ¿quedamos esta noche?