Sin muñeca

No uso reloj, ni de pared ni de pulsera. Ya lo dijo Cortázar, un reloj no es un regalo, tú eres el regalo del reloj. Me da miedo escuchar a la vejez escupir varios Tic-Tac en mi muñeca, sentir mi frente arrugada cuando llego tarde. Las suelas de los zapatos se desgastan con cada vuelta de agujas, también las uñas caen como los segundos. Vivir con un reloj a las espaldas, artrosis de madera. Yo me niego a llegar pronto a una cita, a esperar el metro y contar con las dedos, me niego a despertar de día porque el despertador tenga insomnio y a comer palomitas en los anuncios del cine. No uso reloj pero cronometro tus pestañeos, ni de pared ni de pulsera.