Barcelona

Lo malo del amor es el precio de las habitaciones de los hoteles, exclusivo amor para hombres de negocios y prostitutas. Todo sería más fácil si el alquiler no fuese una estafa y pudieras independizarte de tu abuela, o si por fin se diesen cuenta de lo buen poeta o escritor que soy y me pagasen unos euros por palabra escrita. Lo malo del amor, lo peor del amor es pagar por él, y encontrarte con una ducha llena de cucarachas muertas por la suciedad del agua, o sábanas degastadas como suelas de zapatos, negras, llenas de experiencias y enfermedades. El problema, el verdadero problema del amor está en encontrar un sitio donde practicarlo. Llegará un día en el que los jóvenes se hayan cansado ya del precio abusivo de la vivienda y de las pensiones, y comenzarán a fornicar en los bancos y en el césped de los parques, apoyados sobre los escaparates de las grasientas multinacionales de comida rápida, y en los portales que los ancianos dejan abiertos tras entrar. Ese día será declarado " Día del amor", y nadie volverá a acordarse de cupido y bajará el precio por metro cuadrado y tú yo podremos dejar de buscar hoteles. Hasta entonces sigue preguntando. Sigo.