Día de la mujer trabajadora


Las amas de casa trabajan como se trabaja en una guerra, los amos de casa las aman sin menosprecios. ¿Y quién no las desea? Son tan tentadoras fuera del propio hogar, dentro de otro, tan madres y tan obscenas, alejadas de las modas y de carnes, por lo general, de desborde extrambótico. Cuando pienso en alguna, sin vestidos de verano, con ropa interior como un museo, y la imagen es más que una imagen, no puedo evitar el pecado, y su cuerpo se mueve con pechos y peso, grandes y grande, con marcas del primer diente de algún hijo enamorado, y es su pubis algo más que el entrecruce de piernas, y es su cara varias caras... reconozco en sus facciones a mi amigo, y aquel cuerpo alado repleto de goces, pasa a ser una roca que después de lanzada, vuelve a caer, y me golpea. Las amas de casa trabajan como se trabaja en una guerra, los amos de casa las aman sin menos precios.