3.22.2007

Siameses

Los labios, única carne comestible de por vida, eran suyos. Ella tenía las mejillas infladas, como un chicle que no encontrase la explosión, rojas, invertebradas. Los labios que eran suyos, vagina o ventosa facial, se pegaron a la piel de chicle, o fue el chicle el que se quedó de por vida en sus labios, siameses de beso. Hasta que la muerte los descomponga.

2 comentarios:

Campailla dijo...

Ahora entiendo tu afan por masticar chicle ;-P

taun dijo...

Me apunto a lo del recital en la Universidad Rey Juan Carlos . Oye, pásame lo que vayas a recitar para ir preparado.