Todo se parece

Su problema era un mal cromatismo crónico, un daltonismo de minusválido con manos, un defecto intolerable. Y así vivía. Cruzaba en rojo o en verde los semáforos, las mulatas, esas chicas que sin ropa ganan tanto, eran esquimales helados mientras las plastificadas turistas suecas hacían de la noche una piel de escaparate. Y así vivía. Un arco iris gris de rayas grises. Su problema, que era de por vida, hacía de todo algo. Y llegaron las elecciones. Todas las papeletas parecían otras, todos los votantes eran otros. Y así vivía. Daltónico. Ganaron ellos. Ganaron ellos. Ambos.