Lectura

Lo confieso, nunca me había pasado. Subí y me senté como tantas veces, guardé silencio y giré la silla, una y otra vez, de derecha a izquierda, mientras me presentaban. Acerqué la voz al micrófono y comenté lo que iba a leer, sin más, con la vista suelta. Lo confienso, nunca me había pasado. Comencé con el primer poema y de pronto la lectura fue un simple mecanismo de cuerdas vocales, yo no estaba a los poemas, sentada como pudo estarlo Isabel la Católica cuando Colón empezó la conquista o el descubrimento me miraba una mujer, una mujer!!!!!Tantas niñas había allí, tanta anciana... Y sin embargo ella existía en ese asiento, y me miraba. Nunca me había pasado, nunca con una tan guapa.