Peine azul

Hoy he recordado como mi madre nos peinaba a mi abuela y a mí. Primero se sentaba mi abuela con el respaldo de la silla a un lado, pelo cano y fino. Mi madre usaba un difusor de agua recomendado para plantas y un peine de plástico azul, algunos pelos se soltaban y caían sobre el luto, contrastando o siendo. Mi turno venía después, impertinente me quejaba de los tirones, de pie, de mi pelo rizado. Conmigo también usaba el agua difuminada, y me ponía la carrera por la fuerza a un lado y me pedía que fuese bueno. Cuando los dos habíamos quedado como síntoma de una buena ama de casa nos dejaba ir, a mí al colegio, a mi abuela a comer tostadas. Ahora se peinaba ella.