5.29.2007

Un poema

Está el tiempo completamente absurdo,
sin ritmo el calendario de tus días
amplios como suspiros de tormenta.

De tanto usar la voz
hemos perdido todas las palabras.

Y no me gustan estas calles sanas,
vacías de enfermedades que contraer
con sólo caminar, ser el hombre único
que las ensucie con mi presencia, tan mía.

Detesto la fachada blanca, impura
de tan limpia, cuidada por mujeres
minuciosas de puertas para adentro.

Me siento en nuestro banco de madera
blanda, astillado por el uso que le dimos
cuando los patos permanecían muy quietos
sin emigrar de aquel estanque verde.

Ya sólo quedan palomas infectas,
picotazos de aguja de reloj.


Del libro Lo que cuentan mis hermanas (inédito). FJNL.

4 comentarios:

alma dijo...

Grraaaciassss¡¡¡ poeta.

Arwen dijo...

Guau! Definitivamente me váis a hacer adicta a la poesía. A ver si aprendo algo de vosotros.

Mae dijo...

Francisco, genial, sé que no es muy original mi comentario,pero ¡qué bien escribes¡

Ginger dijo...

¡Bravo, chico!