6.19.2007

Maestro

Claudio Rodríguez. Ya puse en alguna entrada uno de los versos de este poema, pero merece la pena leerlo entero, degustarlo como los caramelos que tirán los Reyes Magos (aunque los de Zafra no están muy buenos).


Día de sol

Me he puesto tantas veces al sol sin darme cuenta.
¡Ni un día más! De pronto, como se abre el mercado
o el taller de la plaza, qué faena, qué renta
se me abre el día de hoy. Id a mi lado
sin más arreos que la simple vida,
sin más que la humildad como aparejo.
¡No espero más! Oh, sed ropa tendida.
¡Que no os varee el sol y el fruto viejo!
caiga y sirva de abono
a la nueva sazón, y la sustente!
Repón tu apero, corazón colono
de este terreno mío.¡Que sea hoy el aviente,
que sea hoy el espadar del lino
y se nos mulla y quede limpio el grano!
¡No os espero ya más! Me voy por mi camino
a la solana eterna, donde en vano
tomé el sol con vosotros tantas veces
sin darme cuenta. Cuántas, cuántas veces
esperé que por dentro de la piel nos curtiera.
No pasó de ella. Os dejo,
ahí os quedáis. Quisiera…
¡Pero ni un día más! Os aconsejo
que ya que así estáis bien estad siquiera
con llaneza y con fe. ¿Por qué has venido
esta mañana a darme a mí tal guerra,
este sol a encender lo que he perdido?
Tapad vuestra semilla. Alzad la tierra.
Quizá así maduréis y habréis cumplido.