4.18.2008

David Leo García

Paisanaje

Se frena el autobús y yo me agarro
al mundo por las barras que simulan
dos columnas hebreas. Yo, cegado,
cegado y traicionado por dalila,
quiero salir cuanto antes del vehículo
y no es posible porque cuando pulso
el botón no se enciende el cartelito
y el conductor, con barba de tres días,
ni se inmuta ni opina ni me chilla.

Y así me quedo, doble ventanilla
adentro, mientras miro los paisajes
con gente viva. Y yo, contemplativo,
voy perdiendo de vista los objetos,
poniendo el alma toda en los objetos
que dentro de un momento pasarán
a habitar la región de la invidencia,
de lo que no debiera volver a ser mirado.


De Urbi et orbi, David Leo García.

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