Soneto entre exámenes

Me recuerdas a un maniquí de noche,
a la hora en que las tiendas han cerrado
y la calle Sevilla sin pesados
calla su grito inútil de derroche.


No es por tus pies helados casi ausentes
que en invierno me dan tanto coraje,
tampoco por tu tez sin maquillaje,
protesta contra el macho prepotente.


Me recuerdas a un maniquí escondido
tras la dureza del escaparate,
ya que cómo él tu cuerpo es diluído


en el gran cielo que no toco y observo.
Con el día regresa el disparate,
y entro sin dependientas en tu verbo.


Francisco José Najarro Lanchazo