7.30.2008

Seudocrónica de mi primer sueldo I

Faltaban unas horas para irme a Barcelona. Mi abuelo se bebía un cerveza sentado en el sofá. Yo, a su lado, miraba lo que cuesta tener puntería a cierta edad. Hacía calor, tanto que las persianas daban una sombra divina. Los ochenta y seis años de mi abuelo salían en sus palabras sobre las ganas de morir, lo jodida que es la vida con unos pies que duelen horrores y no te dejan ni ir a comprar el pan a gusto. La muerte en su boca me recordaba a las fiestas sorpresas que uno descubre antes de tiempo pero que igualmente le ilusionan. Después de comer y con la maleta subí al coche de un amigo camino de Sevilla. Más calor, incluso el Sol parecía freirse en el cielo. Una vuelta por Zafra la Grande, unos sueños en un sofá, un taxi de treinta euros y el avión. Al llegar busqué a Montse, la madre de mi novia, y la encontré. Su coche era pequeño, asi que el aire acondicionado me rescató en un satiamén. Entre peaje y peaje y en la autopista que nos llevaría a Tortosa, hablamos. Hablar con Montse era un alivio, incluso pronosticar el tiempo con un gesto era suficiente para ella, no tuve que usar mi verborrea de borrego y monosílabos, bastaba con estar. Tortosa era bonito como son hermosas algunas mujeres segadas por los años, o como atractivos hombres con cicatrices y sudados. Era jueves por la tarde, yo vestía mi uniforme de caballero pero ningún niño aparecía. Recogeríamos en un rato. Mi trabajo consistía en ejercer de monitor en un parque infantil medieval (puesto que me hallaba en una feria renacentista-medieval) construído por mi jefe y padre de mi novia.
Mañana Seudocróncia de mi primer sueldo II.

3 comentarios:

sueños dijo...

Unas vacaciones pagadas?
No está mal. Cuida de esa niña que también te cuida.

elgritodeltiempo dijo...

veo que te pluriempleas, además de poetatb escritor!
jejeje!feliz verano

kriss dijo...

Todavía no ha llegado mañana?
Hay quien queremos leer lo que escribes ^^!

Besitos!