La Crisis en décimas

Los muertos estaban fuera
pero el frío entraba en casa
cubriendo como una gasa
nuestras palabras de cera,
la herida, la tos certera.
Que no bastó con vivir
juntos ni con desistir
de los torpes uniformes,
atrincherados, conformes
en la cama y en el gemir.


Se esfumaron los ladrillos,
los muros eran cadáveres
de piratas bereberes
que gritaban como grillos,
nosotros en el pasillo
buscábamos su tesoro,
salvarnos del frío, su oro,
de la crisis y el engorro,
de nuestra falta de ahorros,
de repetir como un loro.


Francisco José Najarro Lanchazo