¿Cuándo?

Nunca me he preguntado por qué escribo poesía. No he pensado en su finalidad o de qué me sirve. Si me preguntan me callo. Si vuelven a preguntarme se callan. Soy incapaz de hablar de reglas y principios, de métodos, de conceptos, en fin, de poéticas. Pero sé que necesito una pluma o un bolígrafo, un folio doblado por la mitad, un calambre en los nervios, para escribir un poema. A veces pienso poemas. En un mes estará imprenso mi primer libro y sigo sin saber por qué.