Errar no es de sabios, aunque yerren

Me he despertado con miedo. Había soñado que el tiempo giraba, que yo existía cuatro años antes: mi primer año en Madrid. Me he asustado de mi propio miedo a repetir el tiempo, no por lo vivido, sino por tener que vivir más de lo que me queda. Todos quieren más y yo pido menos, ahí mi temor. También me horrorizó que faltasen años para conocer a mi novia: dormirá ahora a mi lado. Sólo me animó, me anima, animará a mí el convencimiento de que repetiría todos los errores que cometí entonces para tener la certeza de encontrarla.