8.05.2009

Cervezas sin mi dinero

He recogido a mi novia del trabajo. He conocido a sus compañeros. He bebido cerveza con ellos en Lavapiés que hoy me recordaba a mi pueblo, por su feria. Y al coger el autobús de vuelta, al sentarme y notar miles de carcomas en la garganta, plomo en las arterias de los pies, y un cansancio de aspirina en todo el cuerpo, una tristeza de poema me ha invadido. ¿Cuántas cosas no he hecho? Pero lo peor ha sido el pensar que si me quedase poco tiempo de vida, si me dijesen que en tres días muero, nada cambiaría, no regalaría besos ni viajaría sin tener un hotel apalabrado, seguiría despertando tarde, bebiendo agua por la resaca, viendo la tele pasmado. Eso es lo triste, mi odio por lo burgués, mi necesidad de burguesito.

2 comentarios:

Los viajes que no hice dijo...

A mí me hace gracia que todo el mundo diga odiar lo burgués, pero luego todo el mundo lleve la vida más burguesa de cuantas pueda llevar.

Si se odia algo, no se hace...

elgritodeltiempo dijo...

lo importante es darse cuenta del mundo que nos rodea.
Odio lo burgues pero escribo desde mi ordenador portátil de última generación, ja!