Lo que vendrá en septiembre


Sábanas

Tras la muerte del cuerpo no es el alma

la que chilla arrastrando una cadena:

la viuda es el fantasma.


Alaridos por no saber qué hacer

con los dientes postizos del difunto:

flotando como un pez sin alimento,


con la ropa sin piel en el armario:

indigesta también para polillas,

con las gafas: de ver de quien no ve.


Cambiar el titular de las facturas

y no poder hacerlo con la vida:

debe tener el Sol interruptor.


La casa está ocupada por aullidos,

la viuda por objetos: la cuchilla

refleja, ya no afeita, pero corta.


Partida la pensión por la mitad,

la pastilla para dormir en dos:

Salomón se desquita con los viejos.


De "El extraño que come en tu vajilla"