2.02.2013

Un ojo izquierdo llamado Danilo T. Brown, Manuel del Barrio Donaire




En un episodio de Padre de familia, a Chris Griffin (el hijo gordo y rubio) le sale un grano en la mejilla que se convierte en su amigo, ya que dadas sus dimensiones habla, bromea, incluso puede amenazar con una pistola. A Manuel del Barrio Donaire, librero, poeta, ser humano y de Úbeda, le pasa algo parecido con su ojo izquierdo, bautizado como Danilo T. Brown, un ojo diferente que ve las cosas como sólo él sabe verlas.

Mencionar aquí una serie de dibujos que nos hace reír por los extremos, por una descontextualización que tiene más que ver con el ingenio que con lo absurdo (se acepta que no siempre), no se debe a un capricho, una copa de más o un vete tú a saber. Lo que sucede es que Un ojo izquierdo llamado Danilo T. Brown tiene humor y crudeza a partes iguales, “Mi ojo izquierdo ve tumores / donde el ojo derecho / sólo ve manchitas / de lo más normal”.

Como si ser poeta fuera una nueva especialidad dentro de la medicina, algo que no se debería descartar, Del Barrio Donaire analiza el globo ocular desde todas las perspectivas posibles. Define los verbos que un ojo puede conjugar, a veces ayudado por la RAE y otras por él mismo, “mirar (Del lat. mirāri, admirarse) / 3. tr. Las manos que huelen a cebolla”; dibuja un ojo como si de un cerebro se tratara y explica qué parte es la encargada de los “libros a medio leer”, cuál del “Macbook Air 13””, dónde el recuerdo de “pegatina de cristal, caca de paloma, sobrecito de azúcar”; demuestra a través de un esquema que comienza en la tierra, pasa por la glándula lagrimal y termina en el cielo, que el ojo no es más que otro planeta.

Este libro, publicado por Ediciones Lupercalia, es una guía para dejar de ver en gris, porque como dice el poeta

“Al verlo todo gris es fácil
que te cambie el humor y la motilidad
del aparato digestivo.
Casi nunca sonríes y adelgazas
sin parar. Dejas de comer verduras
y filetes de pollo.

Una lechuga gris no es comestible,
un filete negro hay que tirarlo antes de que empiece a oler”

o para seguir haciéndolo, pero con humor, café, palmera de chocolate y poesía.



*

Sólo donde nunca pasa nada ocurren cosas importantes,
pequeños desplazamientos de la realidad,
moléculas que sólo el ojo izquierdo ve,
el centrifugado a 900 revoluciones por minuto de la lavadora,
únicamente cuando la vida se detiene
un ojo izquierdo encuentra su lugar,
su hueco en la cara
justo debajo de la ceja y sobre la mejilla.

*

Mi ojo izquierdo quiere que escriba
las cosas que me pasan,
cosas que son,
no contar,
no la trama,
sólo la cueva,
el agujero,
lo que es redondo y oscuro
sólo por el hecho de serlo.


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