10.24.2013

A veces un hombre semidesnudo camina por una plaza

Hace tiempo que dejé de usar el blog como lugar para escribir. Hace tiempo pero hoy, día cursi como la ropa rosa y de punto de bebé, día poco-rosa-más-trenzado, se me ha hecho imposible callar, colgar las palabras en el paladar igual que en un secadero. Tanto tiempo y tanta palabra y tanto hoy. Yo sé que el tiempo lo que cumple no son minutos, sino reglas, estrictas normas, tantas normas hoy que cumplo. A saber, que siempre se llega tarde a las personas donde uno siente deseos de triste chatarrero, de rebuscar en lo que fue con la intención de sentir que las manos sienten. A saber, que el sonido-tiempo de una campana que suena a difunto da menos miedo que el de los vasos vacíos, que los labios del difunto podrían decir esperanza con más fuerza que los que no volverán a mancharse negros juntos. A saber, que de conocer lo escrito antes habría sido puntual en cada encuentro. 

1 comentario:

elgritodeltiempo dijo...

parece que el otoño nos ha hecho regresar a la vieja costumbre de escribir en el blog...
espero que todo vaya bien,
saludos.
p.